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Luces: la asistencia masiva y en paz del pueblo boliviano, que acudió las urnas con la esperanza de que las nuevas autoridades mejorarán su vida y la vida de Bolivia, después de 20 años del oscurantismo narco delincuencial del MAS.
Sombras: la deficiente y hasta sesgada actuación
del Tribunal Departamental Electoral (TDE) y del Tribunal Supremo Electoral (TSE),
que dejo un sabor amargo en la ciudadanía, especialmente en Santa Cruz.
¿Cómo es posible que existan en la papeleta
electoral, candidatos inhabilitados? En buen romance, esto fue una estafa al
electorado, nos vendieron gato por liebre.
¿Cómo es posible que existan en la papeleta
electoral, candidatos sin foto?
¿Cómo es posible que los candidatos más
votados en las papeletas electorales, no ganen la elección?
¿Cómo es posible, que la justicia defina;
sesgadamente, quienes son candidatos y quienes no? Necesitamos una justicia
electoral especializada e independiente, como la que existe en Argentina.
Todas estas irregularidades; por decir lo
menos, erosionan la confianza publica en sus autoridades electorales, y en el
ya desprestigiado Poder Judicial.
Yo me pregunto:
¿Son
ellos dignos de la confianza del pueblo boliviano?
¿Son ellos idóneos, para manejar estas
importantes instituciones?
¿Tienen ellos la ética necesaria para ejercer
tan importantes funciones?
Mas allá de estas preguntas, ya es hora que
la ética llegue al poder, dejando atrás la larga noche narco masista.
Necesitamos una Bolivia y una democracia decente.
Jimmy Ortiz Saucedo
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