Jimmy Ortiz Saucedo
No me cansaré de
reivindicar esta sentida necesidad de la política nacional. Vengo insistiendo
en ello, desde 1977 en varios artículos de opinión, publicados en periódicos
nacionales, a casi 50 años de la fecha.
La falta de cargos
públicos institucionalizados, es una de las falencias más graves que tiene el Estado Boliviano, que necesita
ser corregida, si queremos tener verdaderos servidores públicos meritocráticos
y estables, que trabajen por el bien común, independiente de los mandatarios
coyunturales. Los que tenemos no son funcionarios públicos, son mayoritariamente funcionarios del
partido de turno.
Ni neoliberales, ni narco-masistas
me dieron pelota, pero seguiré insistiendo en ello. Necesitamos modernizar y
legitimar la administración pública, tal como la tienen los países del
vecindario, para no mirar más lejos.
Hace poco tiempo, el presidente
Rodrigo Paz, hacía notar lo que estaba pasando en el interior de YPFB: “En
palabras del mandatario, al interior de la estatal petrolera hay instaladas
"mafias" que operan desde dentro y realizan "boicots" en
contra de la empresa.” (El Deber 06-02-26). Señor presidente, la grave falencia que usted
apunta, se debe precisamente a la falta de funcionarios públicos
institucionalizados.
Afines del siglo pasado, se hicieron
esfuerzos al respecto, con apoyo de organismos internacionales, a quienes les
queda claro la vital importancia de este tema. Conocí la experiencia en el
sistema financiero nacional; donde trabajaba en la época, vi en primera persona
la Superintendencia de Bancos y Entidades Financieras de Bolivia, bajo la
gestión de Jacques Trigo, que recibió apoyo técnico y financiero del Banco
Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial (BM) a finales de los
años 90. Este respaldo fortaleció la regulación bancaria, la supervisión basada
en riesgos, el manejo de crisis financieras e institucionalizó los cargos de
la Superintendencia. Desgraciadamente la llegada del MAS al poder, tiro por
la borda todo este esfuerzo, volviendo al viejo sistema de elegir funcionarios
públicos a sus afines ideológicos, bajo el simulacro de un concurso de méritos.
Para desdicha de todos, los
partidos políticos y las agrupaciones ciudadanas, no han tomado este importante
asunto con la seriedad que merece, principalmente por que los cargos públicos
son una fuente de pegas para la militancia, taras de un pasado que es necesario
superar y que convierte a los partidos políticos en agencias de empleo para oportunistas, que por lo general no buscan
servir a la patria, sino servirse de ella.
Es de conocimiento de la
ciudadanía que, en cada cambio de gobierno, se procede también a un fuerte cambio
en administración pública, ralentizando en buena medida el arranque de la
gestión y a veces incluso la boicotean, como lo expuso líneas arriba Rodrigo
Paz en YPFB, y también lo sintió en carne propia la Expresidenta Janine Añez. Los
nuevos funcionarios tardan unos 6 meses en adaptarse y comenzar a producir. Así
mismo, los 6 meses previos a las elecciones generan inestabilidad laboral y
presión para trabajar “voluntariamente” en la campaña que se avecina. Este
efecto combinado provoca una paralización del aparato estatal de alrededor de
un año, tanto en elecciones nacionales como municipales, un lujo que el país no
puede darse.
Un país pobre como el nuestro,
donde más que en otros los recursos son escasos y las necesidades ilimitadas,
debe tener a sus mejores hijos administrando la cosa pública; que es nuestra
empresa más importante, para que de esta manera se administre con sabiduría
la pobreza.
Los funcionarios públicos deberían ser escogidos mediante un concurso
de mérito, para de esta forma garantizar tanto su idoneidad como también la
imparcialidad del gobierno de turno respecto a su elección. Esto dará al
funcionario la tranquilidad necesaria que da la estabilidad laboral de largo
plazo. Los funcionarios públicos escogidos de esta forma, deben ser los mejor
pagados del país, puesto que en sus manos se encuentra en gran manera el
destino de la patria. Así como también, para inmunizarlos contra el virus más
común de la administración pública, como es la corrupción.
Ya es hora que la ciudadanía
en general y los políticos en particular, tomen en su debida dimensión esta
imperiosa necesidad, puesto que
dignificar al funcionario público, significa dignificar la nación.
Publicado en:
https://eldeber.com.bo/opinion/cuando-institucionalizaran-cargos-publicos_1775080757
