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miércoles, 20 de agosto de 2008

Ley de Radicatoria ¡YA!

En esta vida nada sucede por acaso. ¡La vuelta forzada del Parlamento a Sucre, menos aun! Todas las cosas tienen un motivo y suceden a su debido tiempo.

El Honorable Congreso Nacional vuelve a seccionar en Sucre; de manera ordinaria, después de 106 años.

Un poquito de historia. A Sucre le fueron arrebatados los poderes Legislativos y Ejecutivo, por la sangrienta y fratricida Revolución Federalista “Trucha” de 1898-99. Llevada adelante por los paceños del Tata Pando y los Aimaras, del temible Willca. Este acto de fuerza no tuvo el consenso necesario, y menos aun de una asamblea con el peso de la de 1826; que designo a Sucre para tal privilegio. Las otras regiones del país nunca fueron consultadas sobre este trascendental cambio. Una más de la bravuconada de la Segunda Republica, con su mentalidad centralista, agresiva y petulante, creyendo “que solo ellos son Bolivia”.

La mecha que prendió esta revolución fue…”La Ley de Radicatoria”. El proyecto fue presentado al parlamento por el diputado sucrense Isaac Vincenti, el 31 de Octubre de 1898. Esta ley tenia por objeto consolidad a Sucre como sede del gobierno y la verdadera capital de la republica. Decía a la letra: “El poder ejecutivo residirá permanentemente en la Capital de la República, salvo en casos excepcionales señalados por el artículo 41 de la Constitución Política del Estado”. Argumentaba Vincenti, que se quería evitar el atropello contra el “derecho histórico” de ejercerla capital de la República a la ciudad de Sucre. Decía que el proyecto se basaba en el “consenso de los pueblos” y que ninguna representación parlamentaria tenía que sentirse menoscababa. “Todas las clases sociales de Sucre, sin excepción, hicieron causa común en la defensa de la capital”; incluida la bofetada de doña Cristina de Villa al Diputado Soria., en la Plaza 25 de Mayo.

En la sesión siguiente los parlamentarios paceños, a la cabeza de José Borda, presentaron otro proyecto para que el congreso se traslade a Cochabamba, alegando “la falta de un clima de serenidad y reflexión imposible de encontrar en Sucre, que estaba en franco estado se agitación”. ¡Lo mismo que hoy pide el país, respectos a La Paz!. Los parlamentarios decían: no necesitamos garantías en Sucre puesto que si nuestra derechos fueran desconocidos: ¡entonces las represalias del pueblo paceño serán terribles!”. ¡Las mismas amenazas de hoy!

“Este creciente antagonismo regional hizo del parlamento un escenario calienta y terrible”. ¡Lo mismo que hoy! El Periódico La América decía: “Una muletilla constante de los hijos del Choqueyapu es aquella que la ciudad de Sucre es pobre, a pesar de haberse saciado en más de 8 años a lo buitres del Illimani. Nos habéis hartado con vuestras groserías. Si queréis ser capital devolvednos nuestros territorios hasta Calamanca, que era la comprensión de la Provincia de Charcas. No nos dais nada y al contrario acumuláis combustible para la disociación boliviana”.

Finalmente llago la sesión de la Cámara de Diputados del 15 de Noviembre de 1898. El diputado cochabambino Ismael Vásquez, a nombre de su brigada rechazo, la ley paceña y con algunas salvedades aprobó el proyecto de la Ley de Radicatoria. Lo propio aconteció con el Potosino Alba. El cruceño Jiménez, de la misma forma, presento su firma adhesión a Ley de Radicatoria, argumentando: “Para ellos, no hay más patria que La Paz, emporio del saber y la riqueza. Para ellos, La Paz es la metrópoli industria e intelectual del mundo. Los demás departamentos somos colonias de La Paz”. Sigue diciendo Jiménez: “Nos hablan de insurrecciones populares que esta ley provocara en la tierra de Murillo. Nos hablan de la anarquía que devorara la existencia de la nación si el gobierno es obligado a permanecer en sucre. Nos amenazan con la protesta y la guerra de exterminio. ¡Por Dios qué gente, qué gente!. ¡Qué salvajes son los aimaras”. ¡Los mismo que hoy!”.

El diputado Oyola del Beni, a nombre de su pueblo también dio a conocer su adhesión a la Ley de Radicaroria. ¡Ya existía “la…Media Luna”!

La Paz se quedaba sola, inclusive el “Tata Pando” voto a favor de la Ley de Radicatoria. Fue en esta misma sesión que el diputado Ezequiel Zuazo, a nombre de la brigada parlamentaria en pleno, presento un proyecto para trasformar a Bolivia en una republica federal, con el nombre de “Unión Federal Boliviana”.Con todo, la ley de Radicatoria se aprobó en esta cámara, lo que propicio el abandono de la brigada paceña.

Tres días después en la Cámara de senadores, bajo la presidencia de cruceño Rafael Peña, teniendo como único tema: tratar en revisión del Proyecto de Ley de Radicatoria. Después de los debates de rigor se decretó: “Se vota la suficiente discusión”. “Se vota el proyecto en grande”. “La cámara resolverá con su voto en la forma propuesta por el presidencia”. Finalmente quedo aprobada la Ley de Radicatoria del Gobierno Nacional, con la votación democrática, de lo parlamentario de las diferentes regiones de Bolivia. Y el abandono de la bancada paceña, la misma que volvió a su distrito a tramar el intercambio de los 2.500 fusiles Mannlincher por territorio. Esta segunda republica nunca acepto la democracia. Su estilo fue y sigue siendo la imposición y la violencia. No podía tener un buen fin, una republica cuyo bautizo fue la sangre de sus hermanos en Ayo Ayo.

¡Ya era hora que el parlamento vuelva a Sucre! ¡Y de aquí no debe salir nunca más!. También debería volver el Poder Ejecutivo, por la Ley de Radicatoria. Esta ley fue aprobada por consenso parlamentario democrático de todas las regiones de la patria, reafirmando lo que se decidió en la Asamblea Constituyente Fundacional de 1826; reunida en la Casa de la Libertad, donde hoy se encuentra reunido nuestro parlamento. “Fue en este sagrado recinto donde nació Bolivia y ahí nuevamente será Refundada, esta nación moribunda”. A los que no les guste la democracia y el estado de derecho, pueden emprender “las de Villa Diego”. ¡Nadie los extrañara! “Son sapos de otra laguna”.

No más imposiciones violentas y antidemocráticas de una región sobre otra. Las cosas se tienen que hacer por la razón, expresada en la democracia civilizada y no por la fuerza, expresada en la irracional lucha en las calles, de las minorías violentas, con coca, petrodólares, dinamita y alcohol.

No queremos más una “capital de facto”, queremos una “capital constitucional”.

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Publicado en:

- Publicado en el periódico Correo del Sur de Sucre, Columna Opinión. 9 de junio de 2005.

http://www.prensaescrita.com/diarios.php?codigo=BOL&pagina=http://www.correodelsur.com


- Publicado en el periódico El País de Tarija, Columna Opinión. 10 de Junio de 2005.
http://www.elpaisonline.com/

- Publicado en el periódico El Nuevo Día de Santa Cruz, Columna Opinión. 14 de Julio de 2005.
http://www.el-nuevodia.com/